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Ambiente
Brasil | 30-07-2021

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Un estudio alerta que sin un manejo adecuado, se intensificará en los próximos meses los incendios en áreas naturales   
La foto muestra control del fuego en el Área de Protección Ambiental del Jalapán, en Tocantins; la reducción del material combustible en la época de lluvias evita grandes incendios en la estación seca
Agencia FAPESP ( Brasil )
André Julián. Foto Vania Pivello. Traducción Programa INFOAMBIENTE
Un estudio alerta que sin un manejo adecuado, se intensificará en los próximos meses los incendios en áreas naturales La llegada de la estación seca en julio activó un alerta para la posibilidad de una nueva ola de incendios en áreas naturales de Brasil. Para evitar tragedias como la que ocurrió en el Pantanal en 2020, cuando se quemó casi el 30% del bioma, investigadores alertan sobre la necesidad de un manejo adecuado de las áreas del país más propensas al fuego. La recomendación es parte de un estudio apoyado por FAPESP y publicado en la revista Perspectivas en Ecología y Conservación.

“Los incendios en el Pantanal no tenían precedentes. La necesidad de una gestión integral del fuego en Brasil, basada en la evidencia científica, se hizo aún más clara”, comenta Vânia Pivello, profesora del Instituto de Biociencias de la Universidad de São Paulo (IB-USP) y primera autora del artículo.

El trabajo fue apoyado por la FAPESP en el marco del Programa de Investigación en Caracterización, Conservación, Restauración y Uso Sostenible de la Biodiversidad (BIOTA). La financiación también se proporcionó a través de un proyecto vinculado al Programa de Investigación del Cambio Climático Global (PFPMCG).

“Entendemos que están ocurriendo varios problemas al mismo tiempo. Uno es el climático, la disminución de las precipitaciones. Otro es la falta de supervisión y estructura en las agencias ambientales. Hay un desmantelamiento de las agencias ambientales, especialmente en los últimos años, que le quitó el poder a los que están en el campo y que necesitan tomar decisiones en el lugar para combatir el fuego. Un tercer problema es el uso de la tierra. Como no hay mucha inspección, las áreas de cultivo o pasto se queman sin el debido cuidado y el fuego se traslada accidentalmente a otros lugares. Si no se toman medidas, este año se podrían repetir nuevas tragedias”, dice la investigadora a Agência FAPESP. Se requirió opinión al Ministerio de Medio Ambiente, quien no se pronunció.

Los autores del estudio llaman la atención sobre las particularidades de los biomas brasileños en relación al fuego y cómo es posible utilizarlo a favor de pastizales y sabanas naturales (Cerrado y Pampas), mientras que los bosques tropicales (Amazonas y Mata Atlántica) son extremadamente vulnerables al fuego, que debe evitarse a toda costa.

En el Cerrado y la Pampa, los incendios naturales, provocados por los rayos, hicieron que la vegetación evolucionara junto con el fuego. Las plantas herbáceas, que constituyen la mayor parte de la biodiversidad en estos entornos, florecen o brotan justo después del fuego. En este contexto, la política de “fuego cero”, adoptada en Brasil desde la época del Imperio, termina contribuyendo indirectamente a las extinciones y la ocurrencia de grandes incendios.

Esta comprensión comenzó a cambiar en los años ´70, a través de los trabajos pioneros del biólogo Leopoldo Magno Coutinho (1934-2016), profesor del IB-USP. La investigación de Coutinho ha demostrado que la abolición total del fuego en estos lugares provoca la acumulación de una gran cantidad de materia orgánica seca, que sirve como combustible para incendios mucho mayores que los que ocurrirían naturalmente.

“En el caso del Pantanal, estas áreas de campos normalmente están rodeadas de agua. Con las grandes sequías que se han registrado en la región en los últimos años, los ríos quedaron con menos agua y las pocas áreas inundadas no pudieron detener el fuego, que se extendió”, explica Pivello.

Manejo0 integrado
Desde 2014, Brasil cuenta con una estrategia denominada Manejo Integrado de Incendios (MIF). En algunas unidades de conservación del Cerrado, la quema controlada durante la temporada de lluvias, entre mayo y junio, reduce la cantidad de material fácilmente combustible y reduce el riesgo de incendios forestales en la estación seca, a partir de julio. Sin embargo, la estrategia no se implementó ampliamente en el país. Un proyecto de ley se ha estancado en el Congreso desde 2018 para regular lo que sería la Política Nacional de Manejo Integrado del Fuego. Además, el FOMIN no se utiliza en áreas privadas, que corresponden al 44,2% de la tierra en Brasil.

Los investigadores señalan la necesidad de desarrollar una estrategia general clara para hacer frente al fuego en estas tierras, permitiendo un uso controlado cuando sea beneficioso y evitándolo cuando los efectos negativos sean mayores.

El Parque Nacional de las Siempre-Vivas, en la región de Diamantina, Minas Gerais, es un ejemplo de la aplicación de esta estrategia. Las Siempre-Vivas son pequeñas flores típicas de la región y fuente de sustento para los residentes locales, quienes, junto con el Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad (ICMBio), manejan las plantas mediante el fuego. Se cree que ello estimula la producción de más flores.

“Sin embargo, es muy importante observar cómo se usa este fuego y la cantidad de flores que se pueden quitar para garantizar la continuidad de todas las especies”, enfatiza Pivello.

Otras unidades de conservación en el Cerrado donde la quema controlada ayuda a prevenir incendios son el Área de Protección Ambiental de Jalapão y la Estación Ecológica Serra Geral, ambas en Tocantins; y los parques nacionales de Chapada das Mesas, en Maranhão, Chapada das Emas y Chapada dos Veadeiros, en Goiás (leer más en: revistapesquisa.fapesp.br/refazendo-o-cerrado/).

“Pero incluso los ecosistemas adaptados responden de manera diferente al fuego. Hay una serie de criterios que determinan si la quema será buena o mala para un área determinada. Y el hombre ha ido alterando los regímenes de fuego”, dice la investigadora.

Los incendios naturales ocurren cada pocos años, generalmente iniciados por la caída de un rayo de las primeras lluvias del verano. En ese momento, la vegetación está más húmeda y el fuego no se expande, formando mosaicos de áreas verdes y áreas quemadas, favoreciendo la biodiversidad.

Cuando el incendio es provocado por el hombre, todos los años, aún más en la estación seca, pueden ocurrir incendios de grandes proporciones que amenazan la biodiversidad y aún mismo la salud humana.

Por eso, la idea del informe es alcanzar no sólo a la comunidad científica, sino también a gestores y formuladores de políticas públicas. Para ayudar a evitar que nuevas tragedias como la del Pantanal se repitan y ce puedan tomar acciones preventivas, los investigadores dispusieron no sólo el estudio completo en acceso abierto, como un sumario ejecutivo, en portugués, resumiendo las principales informaciones necesarias para la toma de decisiones.

El estudio completo, en portugués, puede bajarse en https://bit.ly/3ycbhlC.

En tanto puede accederse al artículo “Understanding Brazil’s catastrophic fires: Causes, consequences and policy needed to prevent future tragedies”, de Vânia R. Pivello, Ima Vieira, Alexander V. Christianini, Danilo Bandini Ribeiro, Luciana da Silva Menezes, Christian Niel Berlinck, Felipe P.L. Melo, José Antonio Marengo, Carlos Gustavo Tornquist, Walfrido Moraes Tomas y Gerhard E. Overbeck, en: www.perspectecolconserv.com/en-understanding-brazils-catastrophic-fires-causes-avance-S2530064421000560.